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Osteoporosis y estilo de vida

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La osteoporosis es un proceso en el que la disminución de la densidad ósea debilita los huesos, lo que aumenta la probabilidad de fractura.

Los huesos contienen minerales, incluidos calcio y fósforo, que los endurecen y densifican.

Para mantener la densidad ósea (o masa ósea), el organismo necesita un aporte adecuado de calcio y de otros minerales y debe producir las cantidades apropiadas de varias hormonas.

También se necesita un aporte adecuado de vitamina D para absorber el calcio de los alimentos e incorporarlo a los huesos. La vitamina D se absorbe de la dieta alimentaria y también se elabora en la piel con ayuda de la luz solar.

Para que los huesos puedan adaptarse a unas exigencias cambiantes, continuamente se están destruyendo y formando de nuevo.

Este proceso se conoce como remodelación. En este proceso, se eliminan continuamente pequeñas áreas de tejido óseo que son reemplazadas por tejido nuevo.

La remodelación afecta a la forma y la densidad de los huesos. En la juventud, los huesos crecen en anchura y longitud como lo hace el cuerpo. En la edad adulta, los huesos aumentan, algunas veces, en anchura, pero no continúan creciendo a lo largo.

Puesto que en los adultos jóvenes se forma más hueso del que se destruye, los huesos aumentan progresivamente de densidad hasta aproximadamente los 30 años de edad, etapa de la vida en la que alcanzan su máxima fortaleza.

Después de este momento, como el proceso de destrucción de hueso supera al de formación, la densidad ósea disminuye lentamente.

Si el organismo es incapaz de mantener una cantidad de formación ósea adecuada, los huesos siguen perdiendo densidad y se vuelven cada vez más frágiles, produciéndose finalmente la osteoporosis.

Se considera a la osteoporosis una enfermedad silente, ya que cuando aparecen los síntomas ya está totalmente instalada en el organismo.

MEDIDAS QUE SE PUEDEN HACER PARA REDUCIR EL RIESGO DE FRACTURAS POR OSTEOPOROSIS

La prevención de la osteoporosis generalmente es más exitosa que el tratamiento, dado que es más fácil prevenir la pérdida de densidad ósea que recuperarla una vez se ha perdido.

Eliminación de hábitos tóxicos

Debe evitarse principalmente el consumo de tabaco y alcohol, ya que favorecen la pérdida de masa ósea.

El tabaco tiene un efecto tóxico directo sobre las células óseas y, además, altera la absorción del calcio a nivel intestinal. Suele asociarse a otros factores de riesgo como el alcohol o la falta de ejercicio físico, lo que puede potenciar su efecto.

El alcohol presenta una acción inhibitoria sobre los osteoblastos, además de aumentar el número de caídas por inestabilidad. El consumo de más de dos unidades de etanol al día (una unidad = 8-10 g alcohol) se considera de riesgo.

La cafeína produce un incremento en la pérdida urinaria de calcio, por lo que se recomienda no superar las cuatro tazas de café al día.

Prevención de caídas

La causa de una caída es siempre multifactorial, incluyendo factores extrínsecos e intrínsecos.

Factores Intrínsecos

Los factores intrínsecos se relacionan con los cambios asociados al propio envejecimiento, como el cursar con algunas enfermedades crónicas (enfermedad de Parkinson, demencias, enfermedad cerebrovascular, alteraciones visuales (cataratas, retinopatías, glaucoma, etc.)

Estos factores intrínsecos se pueden controlar de alguna manera con el cuidado y tratamiento de la complicaciones y consecuencias de la enfermedad de base.

Factores extríncecos

Los factores extrínsecos se relacionan con el hogar y el entorno, como barreras arquitectónicas (escaleras, puertas con insuficiente espacio, objetos fuera de sitio, alfombras, excesos de espejos, pisos pulidos, animales, sillas, mesas bajas, y pijamas de pantalón largo).

Las intervenciones para los factores extrínsecos se enfocarían en el uso de medidas de apoyo:

  • Andadores, bastones o muletas, para tener mayor base de sustentación.
  • El uso de ropa y calzado de tamaño adecuado con tacón bajo, suela de goma antideslizante y talón cubierto, ropa cómoda, holgada y con largo adecuado.
  • Colocar agarraderas de manos en baños y barandales en escaleras y pasillos, evitar suelos resbaladizos o mojados.
  • Buena iluminación en toda la estancia.

También las intervenciones deben estar encaminadas a fortalecer los músculos y aumentar la resistencia, con esto se mantiene la postura, movilidad de las articulaciones y reflejos posturales, estimulación cardiorrespiratoria y mejora del estado de alerta.

Nutrición

Es importante seguir una dieta con aporte adecuado de calcio y vitamina D para mantener una correcta salud ósea.

Calcio

Ingestas muy bajas de calcio se asocia con un riesgo más elevado de fracturas por fragilidad.

Se recomienda una ingesta de:

  • (>750 mg/día) de calcio en mujeres < 50 años y hombres entre 51 y 70 años.
  • Y una ingesta (1000 mg/día) para mujeres > 50 años y hombres > 70 años.

La ingesta de calcio debe ser preferentemente de la dieta. Algunos alimentos son ricos en calcio como los lácteos (leche, queso, yogur), los pescados azules en conserva, las judías y las almendras.

Si se emplean suplementos los expertos aconsejan evitar dosis > 500 mg de calcio en cada administración.

Vitamina D

Se recomienda un aporte adecuado de vitamina D a toda la población, no solo a los pacientes que padecen de osteoporosis, ya sea mediante dieta y exposición solar adecuada o recurriendo a suplementos si hay un déficit de este.

Los requerimientos de vitamina D para la población adulta, establecidos por la Food and Nutrition Board, oscilan entre las:

  • 200 UI para personas de 19-50 años
  • 400 UI para aquéllos entre 51-70 años
  • 600 UI para los mayores de 71 años

Las fuentes principales de vitamina D en alimentos de consumo habitual en nuestro medio son:

  • El pescado azul o graso
  • La yema de huevo
  • La mantequilla
  • El hígado de carnes y pescados.

No obstante, se considera que el origen principal de la vitamina D en el organismo humano es su síntesis cutánea por la exposición adecuada a la radiación solar. Dado el papel fundamental de la luz solar como fuente de vitamina D, se aconseja una exposición solar de 10 a 15 minutos al día.

En personas con riesgo de déficit de vitamina D (mayores de 50 años, enfermos crónicos o personas institucionalizadas), la dosis de vitamina D al día recomendada es de 800 UI.

Bibliografía

Francisco Javier Gallo, V. G. (2018). www.semfyc.es. Obtenido de Osteoporosis: Manejo,Prevención, diagnóstico y tratamiento: https://www.semfyc.es/wp-content/uploads/2016/03/Libro_Osteoporosis14_Def.pdf

Reumatología, S. E. (2018). www.ser.es. Obtenido de Recomendaciones SER sobre Osteoporosis: https://www.ser.es/wp-content/uploads/2018/03/Recomendaciones_OP_DEF.pdf

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